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miércoles, 3 de agosto de 2011

Ejes de acción para un gobierno desarrollista y distributivo

- Lo primero que hay que hacer es reconocer los problemas para luego enfrentarlos. Este gobierno no los reconoce. “La inseguridad es una sensación”, “la Argentina es un
país de paso en cuanto al narcotráfico”, etc.

- Hay que terminar con este clima de confrontación con todos los sectores de la vida
Argentina. Va a encontrar soluciones a través del dialogo.

- En primer lugar se convocará a todos los partidos políticos para que trabajen en
la aplicación de un plan de desarrollo productivo a largo plazo. Esto se llama
políticas de Estado a largo plazo, a 20 o 30 años. La idea es que la Argentina
comience a tener un marco de previsibilidad para sus ciudadanos, para sus
empresarios, para sus trabajadores y para el contexto internacional.

- Va a gobernar para todos y no para los amigos.

- Hay que desplegar las potencialidades argentinas que hoy están dormidas o funcionando al 40%.

- Se va a promover medidas de apoyo a las pequeñas, medianas y grandes empresas de
capital nacional para que generen más empleo y dupliquen su producción.

- Asimismo se va a promover y continuar con la integración regional de Latinoamérica, fortaleciendo los lazos con nuestros vecinos.

- Vamos a terminar con este capitalismo de amigos y este modo extorsivo de gobierno.

- Se va a promover una distribución más justa de la coparticipación para lograr un
país verdaderamente federal.

- Hay que encarar el problema de la inseguridad, no solo desde sus consecuencias
sino también desde sus causas mas profundas, como la igualdad y la educación.

- Duhalde quiere un país más justo e igualitario para todos. Donde el más pobre tenga
por lo menos asegurada su subsistencia.

Ejes de acción para un gobierno desarrollista y distributivo

- Lo primero que hay que hacer es reconocer los problemas para luego enfrentarlos. Este gobierno no los reconoce. “La inseguridad es una sensación”, “la Argentina es un
país de paso en cuanto al narcotráfico”, etc.

- Hay que terminar con este clima de confrontación con todos los sectores de la vida
Argentina. Va a encontrar soluciones a través del dialogo.

- En primer lugar se convocará a todos los partidos políticos para que trabajen en
la aplicación de un plan de desarrollo productivo a largo plazo. Esto se llama
políticas de Estado a largo plazo, a 20 o 30 años. La idea es que la Argentina
comience a tener un marco de previsibilidad para sus ciudadanos, para sus
empresarios, para sus trabajadores y para el contexto internacional.

- Va a gobernar para todos y no para los amigos.

- Hay que desplegar las potencialidades argentinas que hoy están dormidas o funcionando al 40%.

- Se va a promover medidas de apoyo a las pequeñas, medianas y grandes empresas de
capital nacional para que generen más empleo y dupliquen su producción.

- Asimismo se va a promover y continuar con la integración regional de Latinoamérica, fortaleciendo los lazos con nuestros vecinos.

- Vamos a terminar con este capitalismo de amigos y este modo extorsivo de gobierno.

- Se va a promover una distribución más justa de la coparticipación para lograr un
país verdaderamente federal.

- Hay que encarar el problema de la inseguridad, no solo desde sus consecuencias
sino también desde sus causas mas profundas, como la igualdad y la educación.

- Duhalde quiere un país más justo e igualitario para todos. Donde el más pobre tenga
por lo menos asegurada su subsistencia.

"El ciudadano hizo retroceder a la AFA y al Gobierno"

Eduardo Duhalde, candidato a presidente por Unión Popular, manifestó en Palabras más, palabras menos, que "el ciudadano hizo retroceder a la AFA y al Gobierno". Lo dijo en relación al repudio al proyecto del nuevo torneo de fútbol, anunciado y luego desestimado por la AFA, y por la victoria de Mauricio Macri en la segunda vuelta, ratificándolo como jefe de Gobierno porteño. "El Gobierno empieza a encontrar el verdadero adversario, que es la ciudadanía", agregó.

Además, opinó que hay "un estado ausente, que no respeta las reglas de juego", en referencia a los cuatro muertos que dejó la represión en Jujuy, por el desalojo realizado por la policía en los predios de la empresa Ledesma. En este sentido, exigió "poner orden con el diálogo, entendiendo a la gente". Opinó, por último, que "el Gobierno está tratando de que poca gente participe de la interna", y se quejó de que todavía no le enviaron los fondos para las boletas.

Subsidios: Un desafío para el próximo gobierno. Por Carlos Brown.


La política de subsidios del gobierno nacional, orientada a los sectores energéticos, de transporte, empresas públicas y cadenas agroalimentarias, sin dudas constituye uno de los principales desafíos que deberá afrontar la próxima administración del Estado en materia de política económica.

En los años inmediatos a la traumática salida del régimen de convertibilidad, en medio de una crisis sin precedentes en el país –el nivel de desempleo superaba el 20%, mientras que el de pobreza excedía el 50%-, esta política fue necesaria para contener las fuertes presiones inflacionarias y evitar un mayor deterioro en el poder adquisitivo de los trabajadores. Más tarde, estos subsidios deberían haber sido reducidos progresivamente, dado el proceso de recuperación de la economía y su vigoroso crecimiento posterior; sin embargo, a partir de 2006, fueron profundizados, comprometiendo una creciente cantidad de recursos del Tesoro nacional a estos fines.

De acuerdo a la dinámica que han mostrado durante los últimos años, y en particular durante los últimos meses, los mismos ascenderán –al cierre del presente ejercicio- a no menos de 60.000 millones de pesos. De este modo, desde el año 2004 –cuando se consolidó el “sistema” vigente- a la fecha, habrán crecido –nominalmente- 35 veces. Esto es particularmente preocupante si se considera que un año de estos subsidios equivalen a siete años y medio de la asignación por hijo y más de novecientas veces el presupuesto para la lucha contra el narcotráfico y la drogadependencia.

Durante 2010 la mayor porción de estos recursos (36%) se destinó al sector energético para el subsidio de tarifas de energía eléctrica y gas residencial de los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La segunda participación, con el 34%, correspondió al conjunto de empresas públicas, incluida Aerolíneas Argentinas –aún en proceso de expropiación-. Los subsidios al transporte ferroviario y automotor de cargas y pasajeros recibieron un 27% del total de los recursos; mientras que el régimen de compensaciones a la industria de productos alimenticios, administrado hasta hace unos meses por la disuelta Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), se llevó el 7%.

Además, esta ineficiente maraña de subsidios presenta una clara correlación con la dinámica inflacionaria, que la retroalimenta sistemáticamente: ante cada ajuste de precios y salarios, son necesarios mayores esfuerzos para sostener los desequilibrios financiados de esta manera, situación en expectativa agravada para el corriente año electoral.

Los resultados están a la vista:

En transporte, por ejemplo, el servicio metropolitano de pasajeros está totalmente colapsado, con frecuencias insuficientes e irregulares; creciente hacinamiento, inseguridad, falta de higiene; deterioro de las estaciones y del mobiliario urbano; envejecimiento del parque ferroviario; precarización de la regulación y el control; etcétera.

En términos de pasajeros transportados, también representa un rotundo fracaso: según datos oficiales de la CNRT, excluyendo a los subtes, la red ferroviaria metropolitana transporta un 10% menos de pasajeros que a fines de los años 90, aún habiendo crecido la actividad económica a tasas “chinas” durante los últimos años. Es decir, se transporta menos, peor y más caro.

La experiencia de la ONCCA claramente revela también el absoluto declive de esta onerosa política de subsidios: su intervención en los mercados ha sido notablemente perniciosa, beneficiando injustamente a algunos eslabones intermedios de las cadenas agroalimentarias; castigando a la producción; y perjudicando fuertemente a los consumidores, particularmente a aquellos de menores recursos –los productos alimenticios de primera necesidad han triplicado en promedio sus precios durante los últimos cinco años-.

En materia energética el balance es igualmente negativo: esta política ha generado una fenomenal caída de nuestras reservas y ha profundizado la dependencia externa para cubrir nuestro abastecimiento interno. De acuerdo a un reciente estudio elaborado por los ex Secretarios de Energía de la Nación que actuaron entre 1983 y 2003, las importaciones totales de petróleo, gas natural, naftas y gas oil crecieron, entre 2003 y 2010, un 711%.

Por todo ello, más allá de quien gane la próxima contienda electoral, resulta ineludible el debate y la revisión de esta política fiscalmente insostenible. No sería absurdo pensar en una nueva forma de subsidios que, además de apuntar a regular los costos de un pasaje –por ejemplo-, exija como contrapartida inversiones para el mejoramiento de los servicios. Salir de este enredo es técnicamente factible, sólo requiere la decisión política de un gobierno que planifique su gestión estratégicamente y que fije sus prioridades de acuerdo a criterios de desarrollo productivo y no en base a decisiones improvisadas.

Asimismo es primordial comenzar a desenredar paulatinamente la red de subsidios cruzados, transparentando los mecanismos de asignación y focalizando su utilización en aquellas áreas que cumplan una verdadera función social. Debemos optimizar la utilización de los recursos y aumentar la efectividad para incluir a los sectores más postergados de la sociedad.

Eduardo Duhalde: “El 78% no votó una opción oficialista”

“El 78 por ciento de la gente no votó una opción oficialista”, dijo Eduardo Duhalde estuvo en Desde el llano con respecto a los resultados de las elecciones en Santa Fe.

El candidato a presidente por Unión Popular cuestionó al Gobierno nacional al afirmar que no supo manejar el crecimiento del país. “Brasil y Chile han convertido el crecimiento en desarrollo”, dijo, y agregó: “Este gobierno no sabe cómo se toman las decisiones. Es un barco sin timón. La gente no quiere más esto”.

Duhalde se refirió a la apertura que muchos candidatos tuvieron luego de las elecciones en Capital Federal y en Santa Fe con respecto a los “limites” que antes habían marcado. “Por suerte están desapareciendo esos límites ridículos que se ponían hace un tiempo. En el caso del radicalismo, o Carrió”, indicó.

“Estoy pensando en la unidad, estoy pensando en los acuerdos”, indicó el candidato, y aseguró que “quien esté primero de la oposición en agosto va a tener un vendaval de votos”. Con respecto a las primarias, Duhalde afirmó que “un porcentaje mayoritario de la población argentina no sabe de qué se tratan”.

martes, 2 de agosto de 2011

Duhalde en Guernica

Los jovenes con Duhalde


En una Argentina donde cada vez parece tener menos valor la palabra empeñada, nos parece importante destacar la Coherencia que ha mantenido en su trayectoria política Eduardo Alberto Duhalde.

A diferencia de muchos discursos actuales que oscilan según las diferentes circunstancias coyunturales o electoralistas, Duhalde es uno de los pocos que sostuvo –y sostiene- con hechos aquello que dice.

En el año 1988, escribió lo que luego sería la plataforma electoral del Partido Justicialista: “La Revolución Productiva”. Y fiel a su palabra, se fue apartando de todo aquello que no parecía avanzar en la dirección señalada; muchas veces pagando elevados costos políticos.

Volvió a demostrar la firmeza de su pensamiento cuando, en plena campaña para las elecciones presidenciales de 1999, propuso un nuevo modelo basado en el Trabajo y en la Producción, que desde siempre ha constituído el núcleo central de sus numerosos análisis a la hora de referirse a nuestro País.

Es importante transcribir un fragmento del cierre de la campaña presidencial, que data del 21 de Octubre de 1999. Desde ese momento anunciaba a viva voz un análisis social, político y económico que es aplicable a la actual situación:

La Argentina está en una crisis recesiva de la que no se sale esperando. Corremos un grave riesgo: podemos caer en la depresión económica, tan peligrosa como la temida devaluación, que se agita como un fantasma. Tenemos que reaccionar. No puede ser que no nos demos cuenta que tenemos que tomar medidas ahora. Mientras tanto, nuestros adversarios siguen con el reloj de la historia atrasado”. (…)

“La Argentina tiene que lanzarse al Trabajo y a la Producción. No tenemos que tener miedo (…) este país no es para miedosos.”

Aquello que Duhalde afirmaba en esos momentos, sigue siendo lo mismo que afirma hoy frente a todos los argentinos: no se ha profundizado el modelo, no se han establecido Políticas a Largo Plazo, no se han respondido los interrogantes planteados por el documento fundacional del Movimiento Productivo Argentino:“¿O acaso alguien puede hoy precisar cuál es el proyecto estratégico de la Argentina? ¿Cuál es el lugar que busca en el mundo? ¿Cuáles son sus políticas culturales, científicas, educativas y productivas para trascender en el tiempo? ¿Quiénes son sus socios privilegiados y quienes sus hipótesis de conflicto?” (Extracto del documento fundacional del MPA)

La Coherencia hace que Eduardo Alberto Duhalde sea el único dirigente en la política nacional que ”resiste cualquier archivo”. Nos es imposible, y no viene al caso, transcribir detalladamente sus numerosos análisis y las múltiples soluciones que fue planteando a lo largo del tiempo. Solo basta señalar que no existen fisuras entre sus palabras y cada uno de sus actos. Sugerimos al lector ahondar en su pasado político para completar en forma personal, un panorama más completo de su figura.

Nosotros lo hemos hecho. Y sabemos que puede conducirnos.