Años de crecimiento no se han traducido en desarrollo, estamos dejando pasar la oportunidad histórica que la coyuntura internacional nos da, de transformarnos en una nación desarrollada, con hambre cero, viviendas para cada argentino, pleno empleo, oportunidades, ordenamiento territorial e inclusión real de todos los argentinos
viernes, 9 de septiembre de 2011
NOS PEGAN DURO
domingo, 21 de agosto de 2011
Por amor a mi país. Por Eduardo Duhalde.
Te invitamos a compartir esta carta con tus amigos y familiares enviándola por e-mail, a través de facebook y twitter. Te pedimos que, si podés, la imprimas y se la acerques a tus vecinos. Queremos que, con tu ayuda, esta carta llegue a todos los hogares. Somos parte de los millones de argentinos que creemos que nos merecemos un país mejor, un país más justo e igualitario.
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Por amor a mi país.
Querido/a compatriota,
Dentro de pocos días estará nuevamente en vuestras manos decidir el destino de la República Argentina por los próximos cuatro años.
El amor, que es la fuente que inspira nuestras vidas, me ha impulsado a presentarme nuevamente ante la ciudadanía. Es el momento para que juntos retomemos el rumbo perdido, luego de haber sorteado exitosamente la más profunda crisis política, económica e institucional que soportamos a principios de este siglo.
Como lo he hecho siempre, vuelvo a asumir este compromiso para conducir un gobierno transformador en el que cada uno de los argentinos se sienta representado e incluido.
Es necesario barajar y dar de nuevo. Así como hace nueve años dije que mi gobierno tenía tres objetivos básicos para cumplir – pacificar el país, mantener la democracia y cambiar el modelo económico y social -, hoy tenemos nuevos desafíos:
1. Lograr el Hambre Cero en la República Argentina, implementando la Renta Básica de Ciudadanía.
2. Ocuparnos seria y responsablemente de la prevención y la represión del delito.
3. Cumplir con la concepción integral de los derechos humanos: el derecho a la vida, a la salud, a la educación, al vestido, a la vivienda, al trabajo.
4. Luchar frontalmente contra el narcotráfico y la drogadependencia.
5. Cerrar las heridas del pasado con verdad y justicia.
6. Construir la paz definitiva en orden y libertad.
7. Recuperar el verdadero federalismo, establecido en nuestra Constitución.
8. Construir una sociedad de propietarios.
9. Asegurar que los organismos de control del Estado estén en manos de la oposición.
10. Provocar un shock de inversión a través de un plan estratégico de desarrollo productivo.
Gobernar es la consigna. Gobernar con simplicidad y transparencia. Nuestra gestión, que contará con el mejor equipo de hombres y mujeres, privilegiará el trabajo ante todo. Trabajar, trabajar y trabajar.
Por amor a la Argentina y a sus habitantes, y por lealtad a los que todavía esperan, mi compromiso es por un país definitivamente inclusivo, venturoso y en paz.
Afectuosamente, Eduardo Duhalde
miércoles, 3 de agosto de 2011
Ejes de acción para un gobierno desarrollista y distributivo
país de paso en cuanto al narcotráfico”, etc.
- Hay que terminar con este clima de confrontación con todos los sectores de la vida
Argentina. Va a encontrar soluciones a través del dialogo.
- En primer lugar se convocará a todos los partidos políticos para que trabajen en
la aplicación de un plan de desarrollo productivo a largo plazo. Esto se llama
políticas de Estado a largo plazo, a 20 o 30 años. La idea es que la Argentina
comience a tener un marco de previsibilidad para sus ciudadanos, para sus
empresarios, para sus trabajadores y para el contexto internacional.
- Va a gobernar para todos y no para los amigos.
- Hay que desplegar las potencialidades argentinas que hoy están dormidas o funcionando al 40%.
- Se va a promover medidas de apoyo a las pequeñas, medianas y grandes empresas de
capital nacional para que generen más empleo y dupliquen su producción.
- Asimismo se va a promover y continuar con la integración regional de Latinoamérica, fortaleciendo los lazos con nuestros vecinos.
- Vamos a terminar con este capitalismo de amigos y este modo extorsivo de gobierno.
- Se va a promover una distribución más justa de la coparticipación para lograr un
país verdaderamente federal.
- Hay que encarar el problema de la inseguridad, no solo desde sus consecuencias
sino también desde sus causas mas profundas, como la igualdad y la educación.
- Duhalde quiere un país más justo e igualitario para todos. Donde el más pobre tenga
por lo menos asegurada su subsistencia.
Ejes de acción para un gobierno desarrollista y distributivo
país de paso en cuanto al narcotráfico”, etc.
- Hay que terminar con este clima de confrontación con todos los sectores de la vida
Argentina. Va a encontrar soluciones a través del dialogo.
- En primer lugar se convocará a todos los partidos políticos para que trabajen en
la aplicación de un plan de desarrollo productivo a largo plazo. Esto se llama
políticas de Estado a largo plazo, a 20 o 30 años. La idea es que la Argentina
comience a tener un marco de previsibilidad para sus ciudadanos, para sus
empresarios, para sus trabajadores y para el contexto internacional.
- Va a gobernar para todos y no para los amigos.
- Hay que desplegar las potencialidades argentinas que hoy están dormidas o funcionando al 40%.
- Se va a promover medidas de apoyo a las pequeñas, medianas y grandes empresas de
capital nacional para que generen más empleo y dupliquen su producción.
- Asimismo se va a promover y continuar con la integración regional de Latinoamérica, fortaleciendo los lazos con nuestros vecinos.
- Vamos a terminar con este capitalismo de amigos y este modo extorsivo de gobierno.
- Se va a promover una distribución más justa de la coparticipación para lograr un
país verdaderamente federal.
- Hay que encarar el problema de la inseguridad, no solo desde sus consecuencias
sino también desde sus causas mas profundas, como la igualdad y la educación.
- Duhalde quiere un país más justo e igualitario para todos. Donde el más pobre tenga
por lo menos asegurada su subsistencia.
martes, 2 de agosto de 2011
¿Te acordas?
En 2001 el sistema político atravesó por su peor crisis desde el retorno democrático: el país tuvo cinco presidentes en 10 días, una noticia que dio vuelta al mundo. Ramón Puerta, senador por Misiones, había ocupado el primer lugar en la línea de sucesión, puesto vacante por la renuncia de Carlos “Chacho” Alvarez a la vice-presidencia. Cuando Fernando de la Rúa renunció, Puerta asumió y convocó a una Asamblea Legislativa para elegir al sucesor: entonces el misionero fue presidente por tres días. Después llegó el turno de Adolfo Rodríguez Saá, votado gracias a un acuerdo de los gobernadores. Debía convocar a elecciones para el 3 de marzo de 2003, pero Rodríguez Saá, gobernador de San Luis durante 18 años, renunció por televisión desde su provincia. Llegó entonces Eduardo Camaño, que ocupaba desde hacía tres semanas la presidencia de la Cámara de Diputados, quien fue designado presidente de la Nación el 31 de diciembre y duró hasta el día siguiente por la mañana. Armó un gabinete para unas horas y pasó la noche de Año Nuevo en la Casa Rosada. El 1º de enero, la Asamblea Legislativa eligió presidente a Eduardo Duhalde. “Esta gestión que hoy mismo comienza su tarea, se propone lograr pocos objetivos básicos: primero, reconstruir la autoridad política e institucional de la Argentina; segundo, garantizar la paz en Argentina; tercero, sentar las bases para el cambio del modelo económico y social.” (Del Discurso de Asunción ante la Asamblea Legislativa 01.01.2002)
A principios de 2003, todos los estudios de opinión pública le asignaban al Dr. Eduardo Duhalde un elevado porcentaje de imagen positiva, lo que llevó a una gran parte de la ciudadanía, incluidos dirigentes de distintos partidos políticos, a pedirle que reviera su promesa de no participar en las elecciones. Sin embargo, su decisión de cumplir con la palabra empeñada fue inamovible y el 25 de mayo del 2003 traspasó la banda presidencial al Dr. Néstor Kirchner, candidato electo por el voto popular.
El dólar, que había llegado a la cifra de $4,00 en marzo de 2002, con predicciones descabelladas que llegaron hablar de una relación en el futuro inmediato de 20 a 1, se estabilizó a $2,88 a fines de mayo del año 2003. La desaceleración de la inflación en febrero de 2003 significaba un hecho palpable en el bolsillo de los argentinos. Los bancos seguían recuperando sus depósitos y se logró recrear un clima de confianza entre los inversores, que se había perdido por la magnitud de la crisis.
A fines del 2001 el total de desocupados y subocupados oscilaba en un 35%, con una clara tendencia hacia el aumento. Luego de dos años de gestión, se logró revertir está situación, reduciendo en varios puntos las respectivas tasas. Gracias a la implementación de los planes Jefas y Jefes de Hogar, se aseguró que 2.200.000 familias (el 25% de las familias del país) salieran de la injusta situación de indigencia en la que se encontraban a fines de 2001.
El 25 de mayo de 2003, tal como había prometido al hacerse cargo de la Presidencia de la Nación, el Dr. Eduardo Duhalde entregó a su sucesor una Argentina en la que el nuevo rumbo económico, basado en la alianza con los sectores de la producción y el trabajo, ya comenzaba a arrojar resultados visibles.
Una Argentina en la que la mayoría de los indicadores de la macroeconomía superaban los pronósticos de los más optimistas. Sin embargo, lo más importante era que la realidad demostraba que el País estaba atravesado por la fe y el optimismo; y la exclusión social, el desempleo y los enfrentamientos parecían en franco camino a su extinción.
En síntesis, en poco más de un año de gobierno, el Dr. Eduardo Duhalde cumplió con aquello que había prometido en su discurso de asunción, cuando en medio del caos, el pesimismo y la incredulidad, dio su palabra de entregar a quien lo sucediera en el cargo “una Argentina de pie y en paz”.