Todo demasiado redondo y acomodado para el oficialismo, todo muy conveniente para quién organizó el evento:
1) Cristina ganó por una cantidad de votos inesperada por todos.
2) El porcentaje de diferencia con los segundos es tremendo.
3) Los segundos casi empatados lo que dificultará que los opositores voten en Octubre al más votado.
4) En el campo que fue protagonista de una lucha tremenda con el gobierno, ahí ganaron.
5) Derrotados por paliza en Capital, ahí ganaron.
6) Derrotados por paliza en Santa Fe, ahí ganaron.
7) Derrotados por paliza (De La Sota para ganar debió repudiar a Cristina, si no, no ganaba) en Córdoba, ahí ganaron.
8) Carrió la principal enemiga del gobierno, aplastada en los votos.
9) Escándalos abrumadores (Jaime, Schoklender, Zaffaroni etc.) fueron ignorados por los votantes.
10) Inseguridad, la principal preocupación de los votantes, fue ignorada por los votantes.
11) Las mentiras del INDEC fueron ignoradas por los votantes.
12) RECORD ÚNICO DE VOTANTES
Desde el primer voto informado, el gobierno obtuvo 49 – 50 % y de ahí en más, en forma constante y la oposición también cada uno con sus porcentajes, es decir todos clavados en los mismos porcentajes desde el primer minuto hasta el último.
¿Cómo puede ser tan constante?
Cuando se carga un distrito muy favorable al gobierno debiera aumentar el porcentaje a favor, ¿cómo se mantuvo en el 59-50% siempre? Y cuando se carga Capital Federal o San Luis debiera bajarle al gobierno, ¿cómo se mantuvo en el 59-50% siempre?
¿Es que hay discrecionalidad de cargar resultados en un momento u otro?
¿Esperan los resultados de Capital y los balancean con los de Tucumán? ¿Por qué?
¿Esperan los resultados de San Luis y los balancean con los de la Rioja? ¿Por qué?
Si la carga es como vienen entrando los datos, ¿cómo no se desajustó el porcentaje en el sistema en ningún momento?
Centralización del fraude y triunfo apabullante para que no pataleen ni peleen por un puchito.
¿Para qué primarias, se preguntaban? ¿Qué sentido tenían? Así hablamos del triunfo de Cristina y es funcional a Cristina. Así hablamos del pésimo resultado de la oposición y es funcional a Cristina.
¿Cómo el gobierno estaba tan, pero tan seguro, de un triunfo tan aplastante? Que hagan lo que hacen no quiere decir que no tengan cabeza para no saber donde están parados. Eso lo sabe siempre.
El bombazo electoral se tiene que dar en las primarias, para que desaliente la elección general próxima y descoloque a la oposición.
Si el bombazo es con fraude y se reacciona o sospecha demasiado, la próxima elección se vuelve a la normalidad y el gobierno a remarla, porque si no, se los come la evidencia, pero si el bombazo es con fraude y no se reacciona, para eso sirvió y además sirve como ensayo para la próxima elección que es la que REALMENTE AL GOBIERNO LE VALE.
No se necesita mucho, sistema centralizado en un punto y la justicia que te rechace las impugnaciones, lo que más cuesta es conseguir es el caradurismo pero eso ya lo tienen en el ADN.
Años de crecimiento no se han traducido en desarrollo, estamos dejando pasar la oportunidad histórica que la coyuntura internacional nos da, de transformarnos en una nación desarrollada, con hambre cero, viviendas para cada argentino, pleno empleo, oportunidades, ordenamiento territorial e inclusión real de todos los argentinos
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domingo, 21 de agosto de 2011
miércoles, 3 de agosto de 2011
El deshielo oficial
Pocas horas después de la derrota en la capital, el kirchnerismo comenzó a evidenciar nuevos deshielos en su núcleo político. El primero en desprenderse casi con perfecta autonomía fue el piquetero y ex funcionario kirchnerista Luis D´Elía, que volvió a llevar a las calles la protesta social que sus ¿ya antiguos? aliados políticos en el gobierno nacional habían domesticado hasta convertirlo en una patota de reacción contra manifestaciones opositoras.
Crítico duro frente al kirchnerismo desde su cuenta en Twitter y abierto a los ojos de los medios, D´Elía, quien todavía manifiesta en público su apoyo a una reelección de Cristina Fernández, marchó por el centro porteño repudiando la represión mortal de las fuerzas de seguridad jujeñas sobre las familias que ocupaban los ingenios de la familia Ledesma, una cuestión de la cual el kirchnerismo duro de Olivos ya tomó distancia. “Fue un grave error haber ido a ballotage. Regalarle este escenario a la derecha 15 días antes de las primarias fue absolutamente innecesario”, escribió el ex funcionario kirchnerista, sacando a la luz las críticas que muchos, alrededor de la misma presidenta, prefieren mantener en silencio.
Aníbal Fernández, por su lado, profundizó desde su rol de voz cantante del Gabinete nacional la teoría del “aquí no ha pasado nada”, minimizando el panorama de un ballotage cada vez más latente para octubre bajo la consigna de que aún el kirchnerismo es “la primera fuerza nacional”.
Las elecciones primarias del 14 de agosto, sin embargo, continúan nuevamente bajo discusión luego de que la jueza Servini de Cubría declarara que “peligran las primarias”. Por ese motivo, el Ministro del Interior Florencio Randazzo volvió a reunirse con la magistrada, aunque todavía sin definiciones acerca de cuál podría ser, hoy por hoy, la verdadera performance electoral de un oficialismo que, hasta hace pocas semanas, se consideraba ganador indiscutido.
Incluso desde el costado “intelectual” del kirchnerismo volvieron a escucharse las críticas del deshielo, por parte del filósofo Ricardo Forster, quien repitió, como antes del ballotage, que “faltó construir un proyecto más firme”.
La cuota de deshielo kirchnerista más impensada, sin embargo, llegó por parte del propio Daniel Scioli, quien habría abandonado su rictus de sometimiento absoluto a los caprichos de CFK para trazar lo que, según ya circula en algunos sitios de noticias, podría ser un “pacto Scioli-Macri”, en obvia referencia al 2015. Una fecha para la que los dos políticos parecen ahora recobrar una seria proyección presidenciable, cuando el kirchnerismo ya no pueda soñar con más reelecciones.
Crítico duro frente al kirchnerismo desde su cuenta en Twitter y abierto a los ojos de los medios, D´Elía, quien todavía manifiesta en público su apoyo a una reelección de Cristina Fernández, marchó por el centro porteño repudiando la represión mortal de las fuerzas de seguridad jujeñas sobre las familias que ocupaban los ingenios de la familia Ledesma, una cuestión de la cual el kirchnerismo duro de Olivos ya tomó distancia. “Fue un grave error haber ido a ballotage. Regalarle este escenario a la derecha 15 días antes de las primarias fue absolutamente innecesario”, escribió el ex funcionario kirchnerista, sacando a la luz las críticas que muchos, alrededor de la misma presidenta, prefieren mantener en silencio.
Aníbal Fernández, por su lado, profundizó desde su rol de voz cantante del Gabinete nacional la teoría del “aquí no ha pasado nada”, minimizando el panorama de un ballotage cada vez más latente para octubre bajo la consigna de que aún el kirchnerismo es “la primera fuerza nacional”.
Las elecciones primarias del 14 de agosto, sin embargo, continúan nuevamente bajo discusión luego de que la jueza Servini de Cubría declarara que “peligran las primarias”. Por ese motivo, el Ministro del Interior Florencio Randazzo volvió a reunirse con la magistrada, aunque todavía sin definiciones acerca de cuál podría ser, hoy por hoy, la verdadera performance electoral de un oficialismo que, hasta hace pocas semanas, se consideraba ganador indiscutido.
Incluso desde el costado “intelectual” del kirchnerismo volvieron a escucharse las críticas del deshielo, por parte del filósofo Ricardo Forster, quien repitió, como antes del ballotage, que “faltó construir un proyecto más firme”.
La cuota de deshielo kirchnerista más impensada, sin embargo, llegó por parte del propio Daniel Scioli, quien habría abandonado su rictus de sometimiento absoluto a los caprichos de CFK para trazar lo que, según ya circula en algunos sitios de noticias, podría ser un “pacto Scioli-Macri”, en obvia referencia al 2015. Una fecha para la que los dos políticos parecen ahora recobrar una seria proyección presidenciable, cuando el kirchnerismo ya no pueda soñar con más reelecciones.
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